Pasa el amor de largo por mi ventana,
pasa la risa y el huracán de tu mirada por mis adoquines.
Pasa tu lengua por mi entrepierna y se mete en mis escalofríos.
Pasan tus dedos por mis pechos y mis cicatrices.
Pasan tus pies por mis huellas y tobillos.
Pasa la vida por mis labios en un suspiro.
Pasa el amor por mi pecho de hojalata y mi corazón de silencios.
Pasa tu risa por mi cuello y mis comisuras.
Pasan los instantes por mis pupilas para convertirse en recuerdos.
Pasan mis lágrimas por tus mejillas para limpiar la realidad de las mentiras.
Pasan,
pero ya pasó, eso fue todo.
Y lo triste es que todo lo que pasa contigo lo hace ya en tiempos verbales de pasado.
Pasaste por cada uno de mis silencios anudando estrellas en cada faro de mis puntos cardinales, pero el océano de la vida aguarda que navegue, en presente de indicativo: navegue; sola.
Porque tú, mi amor, ya pasaste... recorriste todos mis caminos dejando el rastro del pasado por ellos, pasado.
Ya pasó, amor.
El único tiempo verbal en presente que nos queda juntos es que SOMOS
PASADO...
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