Tenía el corazón entre las piernas para protegerlo de las puñaladas por la espalda.
Sí, tenía el corazón entre las piernas, los ojos en el lado izquierdo del pecho, nubes de algodón en los labios y plumas de pavo real en las pestañas.
Era un desastre natural, tenía lunares hasta en las medias y cosquillas en el pelo.
Es torpe hasta para llevar gafas, lleva cuidado si te besa en la mejilla.
Es de las que pintan las piedras de la calle y corazones en cada bordillo con el que tropieza...
Mira atenta los detalles de tu mirada y desafía cada atisbo de amor con una sonrisa.
Lleva cuidado con ella, que no te enrede entre sus piernas, pues es de las de fuerte amar; por eso tiene el corazón entre las piernas.
Si te abraza cogerá tu cintura con sus piernas y tu hombros con sus brazos para poder batir sus alas y llevarte consigo a sus cielos.
Ten cuidado con esas piernas: ella elige.
Y si te elige: tiembla.
Si tienes vértigo de las alturas mejor no quieras que te lleve a sus precipicios.
Si no quieres amar, no quieras conocer a una chica con el corazón entre las piernas.
Aún existen mujeres así, ten cuidado con sus faldas pues pueden llevarte a otros mundos.
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