Se convierte en vulgaridad, metamorfosis del pasado en presente vacío.
Ya no tienes nada que hacer, ¿por qué vuelves?
Maldito recuerdo, escupes emociones, traes desalientos.
Realidad impune de tus últimos versos, todos malditos.
Maldito recuerdo, escupo.
Olvidado recuerdo, me dicen los vientos.
Ya casi ni recuerdo tu voz, ni tu rostro, ni los senderos que dejaban tus besos.
Quizás así sea el olvido, maldito olvido, difumimas un cuadro de arte, me devuelves los pinceles y las acuarelas y te esfumas dejándome el lienzo en blanco y el cuadro pasado en el trastero.
Escrita en el margen aparece una fecha, la promesa de caducidad.
Maldito tiempo, ya casi te olvido.
Maldito corazón, me recuerda tu presencia.
Maldito, maldito y mil veces maldito.... para que ya no duelas.
Bendita paz maldita.
-El caos de recordarte siempre cuando estoy al borde de vivir-.
Largo de aquí, fantasma.
Ya no te quiero aquí.
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