Hielo y fuego, quién diría que pudiesen coexistir de una manera tan bonita.
La calma de un beso sin prisa, querer detener el tiempo mientras el mundo gira... para poder quedarme ahí, en tus labios.
La suavidad, el calor... y lo etéreo.
Una chispa que nace, una pequeña estrella fugaz dentro del pecho, que hace cosquillas, que parece querer quedarse a vivir en la comisura de tu sonrisa.
No sé como explicar esto que siento, ¡joder!...
Tiemblo de frío de pensar en el invierno... tendido al sol de un amor de verano.
Se me forma un nudo en la garganta.... me fundes en tu abrazo...
"Es demasiado pronto", "qué pasaría si...", "¿y si no es el momento...?", "¿y si no siente lo mismo...?"
Entonces se me ocurre un pacto, "NO VAMOS A TENER MIEDO"... Ríes incendiando mi alma, y yo... muerta de sed de ti... tengo la certeza de que lucharía, lucharía fuerte... hasta al final, parar el tiempo.
Como hicimos hoy... dos veces.
Como me has enseñado a acariciar el alma de puntillas...
Como hoy, nos hicimos magia.
Sin explicación, ocurre....
Intentamos entender todo... y yo aunque me muerda la lengua por intentar ser prudente...
Las casualidades esta vez... están dando lugar a algo muy bonito...
Un sentimiento muy intenso, cocinado a fuego lento...
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