Te perdono que no volvieses, que no estuvieras, que me dejases ir, te perdono los reproches, las peleas, los gritos, los silencios, las esperas, las promesas, las otras.
Te perdono todo lo que siempre te reprochaba lo que no podía matarme más....
Te perdono, porque sé que en fondo no querías hacerme daño.
Me perdono, porque yo tampoco quería, todo el veneno, los delirios, las locuras, la angustia.
Me perdono porque te quise.
Nos perdono porque no pudo ser.
Nos perdono el no estar juntos a pesar de haberlo querido tantas veces. Nos perdono quererlo ya más.
Perdono que se acabó....
Y al perdonar del todo todo... por fin, pudimos encontrar algo de paz en esta vida de guerra.
La tregua del perdón.
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