Me envuelves como si fuera seda entre tus brazos; me rozas, te bailo.
El viento mece mi pelo en tus clavículas; me suspiras, te abrazo.
Me convierto en río y broto de tu pecho; fluyo, jadeo.
Cicatrizo en mármol en tu piel, con um cincel de besos me moldeas.
Con las palabras que susurras me duermo.
Tus ojos, me empapan, me atraviesan los huesos. Tus ojos pronuncian mi nombre, yo entonces muero.
¡Ojalá, joder! No hubiese sido un sueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario