Hay canciones que suenan en la radio, cada par de horas pares.
Suena intermitente como una estrella fugaz que pasa sujetándote el corazón.
Pero llega un momento en el que dejas de creer en la canción.
Ya no es como aquellas historias de antes que tendían los sueños como si fuesen un parasiempre.
Me cuelgo de la canción por última vez, unos últimos instantes... y ya no es perfecta. Cuando acabe el minuto y medio que le queda se convertirá en anécdota y yo en recuerdo...
Y volverá a sonar... quién sabe cuántas veces, quizás toda la vida.
Pero ya será una historia más, será lo etéreo de una canción que bailamos una vez como bienvenida.
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