Anoche al llegar a casa, tras más de dieciséis horas fuera de ella. Mi madre me esperaba con la mesa puesta, con una sonrisa como hogar.
Me pilló por banda, me miró a los ojos y me preguntó por la vida.
La vida es curiosa, mi vida es intensa.
Ella me conoce bien, sabe que mi corazón siente a veces más de la cuenta y que mis sueños vuelan lejos cuando cierro los ojos.
Anoche me pidió que respirase, que me diera un respiro al corazón. Que fuese despacio.
Me dice lo que cada madre debería decirle a sus hijos, vuela; olvida; y deja a un lado todo lo que te hace daño.
Me dijo, si vuelve dile de mi parte que se vaya a la mierda.
Ella sabe que no soy capaz, pero también que en cuestión de años he ido creciendo y pragmatizando los sentimientos.
Me dijo: mándalos a la mierda.
Y decir mierda es el taco de mayor rango en su escala de palabrotas, por lo que lo dijo en serio.
Esta mujer, la mejor del mundo. No es simplemente una de mis mejores amigas y compañeras es la mejor profesional de la psicología que yo he tenido el honor de cruzarme por el camino.
Anoche me acosté pensando en todo lo que me dijo mi madre: si vuelven mándalos a la mierda.
Ya está bien la tontería de cobardes a los que le entregas el mundo y lo tiran a la basura, a los que les dedicas las palabras más puras que tienes y las tratan como si fueran un papel de liar que se rompe; lo tiran.
Ella me dice que escriba, que escriba todo lo que llevo dentro y me dedique a lo que mejor sé hacer: vivir.
Ella sabe que ha llegado una persona, por la sonrisa que me ve ante la pantalla.
Le he dicho que vamos con calma, que entre él y yo no pasará nada. Ella me pide que viva, que deje a los fantasmas irse a la mierda de una vez y conozca a este chico sin miedos ni prisas.
Que es un tanto Hércules y una mezcla de todos los anteriores.
Gracias a mi madre soy más fuerte, menos ciega y más real.
"¡QUE SE VAYAN A LA MIERDA, COÑO!
QUE YA ESTÁ BIEN DE TONTERÍAS."
P.D. Buenos días, mundo.
(100/2017)
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