Existen personas quitamiedos, que son casualidades causas.
Que te besan frente a la Catedral y te vuelan hacia una pared.
Existen personas quitamiedos. Contra las que chocas y no pasa nada, que te besan y lentamente van soltando tus amarras.
Personas enigma transparente, que no te meten miedo, que te hacen batir fuerte las alas.
Existen personas efímeras, que pasan por tu vida una noche de diciembre, que desde el minuto uno fueron principio.
Y hacen que te olvides de las prisas, te hacen niña paseando por Gran Vía, en ese juego de caminar hacia atrás y confiar al mirarle.
Existen personas noche, personas que encuentran cosquillas y abrazan fuerte.
De las que te empañan los cristales, de esas con las que brindas por vivir libre.
Personas que encienden de pronto la lumbre de tu vida.
Aún existen personas quitamiedos.
Y solo sé que el accidente fue de vida.
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